Necesidad vs. Deseo

El domingo 30 de agosto fue la oposición Venus- Plutón. La energía estaba a pura pasión en relaciones o bien a pura purga de nuestros lados reprimidos y oscuros. Este sitio tiene la intención plutoniana de sacar a la luz lo negado y reprimido proponiendo una integración más amplia del ser. Abrazando nuestra sombra es el camino sugerido de evolución. Por ello comparto mis búsquedas personales, no solo para darle luz a mi propia evolución, sino también para cuestionarnos en conjunto.

La oposición mencionada en el encabezado no tiene que ver con Venus-Plutón sino con Venus-Luna. Deseo darle luz a esta «pelea» de titanas para poder llegar a un mejor entendimiento de las fuerzas que operan en nuestro interior. Para saber darnos lo que necesitamos e ir por lo que deseamos.

La luna en astrología es nuestro refugio emocional. Representa a nuestra madre y nuestra niñez. En nuestros primeros 7 años de vida formamos nuestros mecanismos de defensa y supervivencia. Somos totalmente dependientes de mamá y papá o figuras que representen estos roles. Son quiénes nos cuidan y nos dan todo lo que necesitamos o no. Es aquí donde aprendemos a reprimir nuestras emociones -lo más probable es decirle a un niñx que deje llorar en lugar de dejarlo expresar ese sentimiento-, donde pasamos nuestra primera experiencia de abandono -así sea en nuestro primer día de clases-, donde tal vez no llenamos nuestras expectativas con alguna situación o donde no nos sentimos suficientemente queridos por h o por b. También aprendemos las aptitudes bellas, pero no son un inconveniente en nuestra adultez.

Cuando crecemos y no hay consciencia de nuestros mecanismos lunares, dentro de nuestro propio sistema planetario, es muy probable que sigamos enfrentando al mundo y a nuestras dificultades con la energía de la Luna. Es nuestro lugar conocido y cómodo, indiferente de cuál sea el signo que la rige. En la construcción de la adulta responsable que estoy creando, ¿creen que sea conveniente perpetuar mis mecanismos lunares de defensa?

Hace falta un Saturnazo para darse un verdadero golpe de madurez, pero ese es otro tema que tocaré en algún futuro post. Cuando somos adultxs sino hemos logrado conectar y sanar a nuestrx niñx internx, lo más factible es que todas esas demandas caigan sobre nuestros vínculos y nos encontremos siendo las madres o padres de alguien más o sus hijxs inclusive. Por ello es importante ser conscientes en qué es lo que necesitamos, en auto cuidarnos y auto maternarnos. Solo después de saber qué es lo que necesito para cuidarme y nutrirme a mí misma puedo hacerme dueña de mi deseo.

Y allí es donde entra Venus ATR. La función de este planeta -indiferente sea tu género- es la de conectar con tu deseo, la de afianzar tanto tu amor propio que no necesitas a alguien que te complete, porque como seres individuales podemos contar con nosotrxs mismxs y compartir el placer de estar vivxs. Es crear la persona que deseamos ser. Pero para llegar a la poética de compartir relaciones sanas e independientes primero lo primero. Darme lo que necesito desde un lugar consciente.

Hace dos días con este aspecto Venus-Plutón propuse una serie de cuestionarios en mi cuenta de instagram (@lunaencasaocho) donde deseaba hacer tangible el deseo de crear a la mujer que deseamos ser en sociedad y determinadas limitaciones que lamentablemente nos siguen convirtiendo en objetos y no sujetas de deseo. En los resultados pude leer una fragmentación en esta construcción de deseo.

La mitad de los votos tuvo una fuerte aceptación de poder expresar abiertamente su deseo. Lo que me llamó la atención fue como comenzó a desdibujarse esa mujer deseante cuando muchos de estos votos se dirigieron a opciones que no les daban el lugar que querían en relaciones o en contacto con su propia cuerpa -sin ánimos de juzgar, reflexionemos juntas. Para crear a la mujer que deseamos ser y responder sin matices a nuestro verdadero deseo y que no sea impuesto por alguien más o el mismo entorno, es vital ser conscientes, autónomas y dueñas de nosotras mismas. El alimento sagrado para esto es el regalo venusino más hermoso que hay, el amor propio. Imaginemos lo que realmente puede ser expresar nuestro deseo compartiéndonos en el lugar que deseamos en vínculo y con toda la aceptación de nuestra propia carne y voilá.

El cuestionario que más me cautivó fue marcar alguna opción que les resonara. Con un triple empate estos votos se repartieron equitativamente entre haber fingido alguna vez un orgasmo, en haber accedido a tener relaciones sexuales a pesar de haber dicho no y en haberse sentido acosadas en algún momento de sus vidas. Huelo en las 2 primeras una instancia de deber que hay que extinguir de la faz de la tierra. En lo personal nunca fingí un orgasmo pero si tuve relaciones sexuales a pesar de decir no. Me autoengañaba diciendo, bueno si igual la voy a pasar bien, cuek. Aunque sean solo 5 minutos mirando el techo alguna que otra vez, lo que más me llama la atención es como ellos siempre consiguen un orgasmo. No importa que sea una feta de jamón o una muñeca inflable, cumplo la función. Es imposible el proceso inverso pues sin deseo no hay erección, haciendo referencia al coito explícitamente. Es una anécdota recurrente en las películas… ¿por qué seguimos sosteniendo relaciones sexuales sin deseo en vez de hacernos responsables de nuestro placer? Tal vez haya que decir no con más firmeza en lugar de acceder o simplemente dar por terminado el encuentro cuando sabemos que no irá a ningún lado para nosotras. Ni hablar con fingir, es la misma situación. Terminamos siendo vasijas de semen disociadas de nuestro propio placer, deseo, ritmo, cuerpa, tiempo y espacio. Hay que aceptar el no como respuesta primero para nosotras mismas, no hemos venido a acceder ni a fingir ni a contar las líneas del techo ni a rebotar sin fundamento. Y al que no le guste que se vaya con toda su vibración a relajar el sitio más reprimido y negado por el patriarcado -donde curiosamente se alberga el punto g del hombre- el ano.

Estamos en el año 2020 y tenemos que seguir dando explicaciones de porque no es no, de porque merecemos respeto por encima de nuestra indumentaria y de que no somos enemigas entre nosotras mientras seguimos sintiéndonos acosadas por la vida. El entorno nos devuelve como experiencia toda esta información hostil. Mientras sigan existiendo los femicidios, las violaciones, el acoso callejero, etcétera, el imaginario colectivo seguirá siendo el de la mujer como objeto sexual y no como sujeta deseante. Es una emergencia eliminar esto de raíz. Entonces ¿cómo será fácil crear a la mujer que deseamos y expresar libremente nuestro deseo?

El captarnos en el día a día pudiendo diferenciar entre necesidad y deseo creo que es un camino saludable para mente, cuerpx y alma. Si para saber desear primero me tengo que amar entonces ¿qué es lo que necesito para hacerlo real? La seguridad empieza por darme el cuidado necesario y el amor propio por hacer valer mi deseo.

Mujeres deseantes que la conquista del deseo sea total y no parcial. La autonomía no es negociable. Tu cuerpa es hermosa sólo por existir. Mereces estar en la relación que potencie tu esencia. No debes darle explicaciones a nadie.

Y tu deseo es la fuente de tu existencia y tu placer.

Vamos por ello.

2 comentarios en “Necesidad vs. Deseo

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