Bendito autoplacer.

Érase una vez una práctica que regalaba autonomía y satisfacción en un mundo de fantasía y diversión. Un día cualquiera, la práctica solo fue pública y aceptada para la mitad de la población, pues no hay que llevar colgando al deseo si se puede descargar con facilidad, más bien si hay un espacio vacío que se oculte allí por seguridad. La otra mitad, sin renuncia y en silencio, llamaba a la práctica en herejes momentos de encuentro. La práctica las abrazaba y tan pronto ocurría el más alto nivel la señora culpa y la señora vergüenza, también con cuerpas de mujer, encerraban en la consciencia todo deseo de libertad y placer.

En la mitología patriarcal las mujeres solo tenemos placer en prácticas compartidas donde solo allí es útil la autoestimulación, sí es que se práctica. La masturbación es de público conocimiento entre hombres  lo cual me parece fantástico, pero ¿por qué ha sido tan tabú para las mujeres? Tal vez… ¿Aceptar el deseo? ¿La autonomía? ¿El placer? ¿El goce? ¿Nuestra cuerpa? ¿La autoestima? ¿El poder de nuestra energía sexual? ¿La independencia? ¿Lo que se debe hacer? Es todo un misterio.

Mi primer auto orgasmo fue un mes antes de tener mi primera menstruación. No hay mucha explicación racional más bien puro movimiento hormonal. No podía creer que podía generarme ese nivel de auto satisfacción. Segundos después ocurría el advenimiento de la culpa, me sentía maldita, una hereje impura que debía confesar este pecado mortal. Ese año era la abanderada de mi colegio y años anteriores era la monaguilla de todas las misas. Una alumna ejemplar que se masturbaba. Horror total. Me sentía Gollum, un monstruo que tenía momentos con su precioso, mi clítoris obvio. El sacerdote de mi colegio les preguntaba solo a los varones cuando se confesaban si se tocaban. Claro, era obvio que los pibes se tocaban, es parte de la energía sexual de la adolescencia. Pero ¿por qué no lo era para nosotras? Yo transpiraba y siempre me decía “hoy confieso”. Nunca lo hice, en el fondo siempre supe que no estaba mal, que no dejaría de hacerlo y que me gustaba ese estado de éxtasis.

Hace no muchos años la autoestimulación es parte de conversaciones con amigas, pero siempre es habitual y obvio que el sexo sea compartido, la masturbación no ha dejado de ser tabú ni un misterio ¿Qué se esconde detrás de esta acción?

Primero lo primero, humanicémosla. No importa si la necesitás o no, si estás sola o en pareja, si te gusta o no. Apaguemos todos los prejuicios que viajan de una neurona a otra. Lo principal, en mi criterio, es la conexión total con tu cuerpa. Por qué está práctica es un momento que te dedicas solo a vos para liberar la energía sexual y creativa que nace desde tu fuente eterna de placer, tu cuerpa. La buena noticia es que no necesitas más que tus lindas manitas. Muchas veces oigo la frase “necesito un chongo para descargar” lo cual es masturbarte con otro cuerpo, que no está mal, pero esconde una dependencia del placer que no está garantizada. Y de masturbarse o comprarse un vibrador no se habla, que impureza. Por qué no es lo mismo o no está tan cool. Desromanticemos el placer. Hay que saber darnos lo que necesitamos y hacer valer nuestros deseos -si aún no leíste la entrada anterior este es el momento- entonces si tenés ganas de descargar no necesitas un chongo. No hay que hacer responsables a otros de nuestro propio placer y empieza por casa. Conocerse, saber que es lo qué te gusta y cómo, explorar y divertirte con vos misma jamás debería dar vergüenza o culpa. Empoderar tus necesidades y deseos es un antes y un después. Existen 2 caminos diferentes para ello. La más común es la masturbación, la propuesta es invitarte a trascender la pulsión y elevar tu amor incondicional hacia vos misma con el auto toque amoroso. He aquí sus diferencias.

Por empezar la masturbación quiere un resultado y se dirige a una meta, el orgasmo. Por ende está cargada de expectativas y termina siendo un acto frenético que nos deja cansadas y sin energía. Por lo general, se hace siempre de la misma manera y está la necesidad de descargar. Puede nacer la intención desde una pulsión sexual propiamente dicha o por una acumulación de energía que desea salir afuera. El orgasmo se consigue de manera veloz y como un choque eléctrico focalizado en la zona genital, y, sin filtros, con el abdomen y el culo fruncido. La energía se queda ahí. Es un acto de descarga.

El auto toque amoroso, en cambio, no tiene metas ni objetivos, por ende hay renuncia de expectativas y del tiempo establecido. Así como nos hacemos el tiempo para un encuentro sexual compartido, por qué no hacerlo con nosotras mismas. Es muy importante la aceptación y el auto erotismo como prácticas en sí mismas y está muy lejos de friccionar cada vez con más velocidad nuestros genitales. La previa también es importante y si no hay orgasmo no importa, no es una persecusión al fin, más bien una revitalización de todo el proceso. El encuentro es revelador para lo que sea que habite tu cuerpa en ese aquí y ahora. Se recomienda acariciarse toda la piel, sin prisa pero sin pausa, y no ir directo a los genitales. Incluso hacerlo frente a un espejo, si no te gustás a vos misma ¿cómo ser totalmente soberana de tu erotismo y tu deseo? Podés moverte y hacer sonidos. No olvidemos que todo lo que nos reprimimos nosotras mismas después se comparte. Sin expectativas, solo disfrutando todo tu presente carnal. Y cuando sea el momento de tu vagina no solo tocar los lugares conocidos y seguros, animarse a explorar. Y he aquí las 2 premisas que me parecen muy relevantes, la respiración y la relajación. Suena obvio pero hacer foco en esto marcará la diferencia. La respiración es crucial, inhalar y exhalar por la boca nos ayuda a soltar el control. Mantener toda tu cuerpa relajada, sin tensión en los glúteos ni en el abdomen sobre todo cuando estés por tener un orgasmo. Esto hará que la energía se expanda por toda tu cuerpa y no sea una descarga eléctrica puntual. Probablemente el orgasmo sea más extenso, un estado orgásmico. Toda esa entrega a vos misma se convierte en un ritual de amor propio, en un éxtasis expandido que incluso se convierte en una práctica meditativa en conexión con estados elevados de consciencia. Recordad que allí se alberga el 2° chakra y toda la energía vital y creativa que nos acontece.

Para mi salud espiritual, física e inclusive la de mi piso pélvico, esta práctica ha sido reveladora y la elijo. Lo que no quiere decir que no hayan momentos de preferencial descarga. Esos estados de encuentro dependen de ti, porque ya en contacto con tu carne y con tu amor propio no hay reglas y la que manda sos vos. Si te interesa, las chicas de @sexurero en instagram tienen mucha data sobre esta práctica. Proponen recuperar la inocencia del placer lo cual me parece maravilloso.

Creo que el desconocimiento y el no sentirnos merecedoras de placer es vintage. Hablar de sexo, de autoestimulación, de educación sexual y amor propio debería ser un espacio de deconstrucción en hombres y mujeres, para llegar a una sexualidad honesta, consciente y basada en el amor propio que se comparte. Y si el encuentro es casual y de descarga saber cuáles son tus límites, tus lugares sensibles y preferenciales es parte de ser autónomas y responsables.

La garantía del placer está en tus manos.

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