LUNA LUNERA

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Si bien se la conoce en astrología como luminaria, no tiene luz propia. El Sol es quien la ilumina y por ello ocurren los plenilunios o lunas llenas y novilunios o lunas nuevas. Esta maravilla magnética es la encargada de lo ciclos naturales de nuestro planeta y podemos observar como las mareas suben en luna llena y como los animales salen a cazar también guiados por esta influencia. Si la luna con su magnética poética es la encargada de regular con naturalidad la naturaleza exterior ¿Cómo funciona con nuestra naturaleza interior?. Nuestrx cuerpx está formado por aproximadamente 70% de agua y nuestro ciclo menstrual ronda los 28 días, lo mismo que tarda la luna en dar una vuelta al mandala zodiacal.

Nuestras aguas interiores son nuestras mareas emocionales. Estar en contacto con nuestra interioridad, con nuestra intuición y nuestras emociones es parte de ser conscientes de como podemos darnos el cuidado, el amor y la nutrición que necesitamos para conseguir seguridad y estabilidad. Si tenemos en cuenta que la luna cambia de signo cada 2 días y medio aprox. darnos lo que necesitamos emocionalmente está sujeto a cambios emocionales. Darles el espacio y el lugar para hacernos dueñas de ellos es parte de la vida misma. No estamos locas, simplemente somos cíclicas. Que esto deje de ser una incomodidad, un tabú, un motivo para reprimirnos emocionalmente o culpar a la menstruación de todos los males y podamos vivir nuestro ciclo de manera libre y consciente.

Debo confesar que mi menstruación siempre fue una tortura. Recuerdo una charla sobre “educación sexual” (que realmente era de contenido muy pobre) en sexto grado de la primaria y que explicaran los “síntomas” anteriores a la primera menstruación. Yo ya los tenía todos, me horrorizaba y daba mucha vergüenza, además en ese entonces, rezaba y le pedía a Dios que me venga mi primer período cumplidos mis 12 años. Dicho y hecho, mi primer milagro, mi primera menstruación llegó 3 días después de cumplir los 12. Lloré como si me estuviera pasando algo muy malo, mientras mi mamá me regalaba flores y me felicitaban por ser “señorita”. Ahora que lo pienso básicamente lo planifiqué. No quiero exagerar, pero tal vez con muy pocas excepciones, de allí en adelante todo fue dolor y odiar mi naturaleza de mujer. Literalmente decía que odiaba ser mujer y que durante mi período desearía ser un hombre. Aquí hay muchísima data oculta en mi útera. ¿Por qué una adolescente odiaría ser una mujer por menstruar? ¿De dónde sale ese sentimiento represor que anula mi disponibilidad a mi ciclo natural? Pensándolo bien, el acceso que socialmente existía en aquel entonces -y hoy tampoco es tan diferente- era nulo o limitado. Crecimos viendo publicidades de toallitas femeninas con un líquido azul que simulaba ser sangre menstrual. La sangre por actos de violencia siempre fue normal pero la de nuestras vaginas nunca fue digna de visibilizar y naturalizamos que ese líquido azul era la referencia más aceptada de nuestra sangre menstrual. Nos acostumbramos a sentir miedo a mancharnos en público y para evitarlo teníamos el control pidiéndoles a nuestras amigas que muy disimuladamente se fijen si lo estábamos, por qué claro, no vaya a ser que el mundo vea que menstrúo y que menstrúo sangre y no un líquido de lavar la ropa. Mantuvimos mucha cautela a la hora de sacar una toallita de la mochila y para pasarla a una amiga la ocultamos o lo hicimos muy rápido como si fuera un acto criminal, una dealer repartiendo sustancias ilegales. Nos acostumbramos a recibir comentarios poco felices respecto a nuestro humor y obviamente dando por supuesto que si era malo estábamos menstruando. Y lo más grave del asunto es que nos acostumbramos a sentir dolor y que sea normal. Todo lo referido a nuestra salud sexual socialmente establecido está en manos de una píldora que inhibe nuestras hormonas y nos disocia de la naturaleza de nuestro ciclo. Pero con tal de ser regulares y que no duela nuestra condición de mujer estuvimos en algún momento de nuestras vidas disponibles a renunciar a nuestra cuerpa tal como es.

Nuestras úteras no duelen por que sí. Nos duele toda la información que se alberga en nuestra matriz, el dolor es un síntoma y para ser soberanas de nuestras cuerpas necesitamos reescribir la historia de nuestra menstruación. He aquí historias compartidas mediante la interacción con mi cuenta de instagram @lunaencasaocho

Sinceramente no conozco mujeres que nunca hayan sentido dolor. El camino a la aceptación de la menstruación es una previa lucha con nuestra condición más pura de la vida. Porque menstruar nos permite comenzar todos los meses un ciclo nuevo. Tamaño de poder ¿no? Es un ciclo de muerte y renacimiento. Nuestro ciclo alquimiza todo lo que pensamos, lo que sentimos, lo que dijimos y lo que no, lo que hicimos o nos reprimimos y nos da la oportunidad de todos los meses hacer una limpieza profunda. Siempre me pregunte que había en mi útera que me hacía retorcer del dolor. No debería ser normal la adicción al ibuprofeno y ser propensa a morir hecha un bollito en una cama. Las mujeres tenemos una tolerancia al dolor tan grande que lo hemos hecho familiar y constante. Y la verdad es que ser mujer no debería doler, ser mujer es un enorme placer. Permitirnos entregarnos a nuestro ciclo con todas las verdades que nos habitan nos hará más libres. Transitando todas las emociones que nuestra conexión con la luna traiga, tomando tiempo aparte para conectarnos con lo más profundo de nuestra naturaleza brujil.

Las fases de la luna se asocian a 4 arquetipos femeninos: la luna nueva a la bruja y corresponde al ciclo menstrual, la luna creciente a la virgen y corresponde a la fase pre-ovulatoria, la fase ovulatoria a la luna llena y al arquetipo de la fértil o la madre y la premenstrual a la luna menguante y al arquetipo de la hechicera.

Estoy aprendiendo a recibir con amor mi menstruación y todos los meses apenas aparece le pregunto cuál es el aprendizaje que trae para mí este ciclo. Inmediatamente, sin ponerle mente, aparece una palabra. Es muy loco como esa palabra es totalmente reveladora y obviamente que está relacionada con lo que necesito para cuidarme y darme el amor necesario para llevarme a casa. Hace más de un año que lo hago y realmente a veces funciona como oráculo. Lo recomiendo 100%. No hay que olvidar que es un momento de fuerte intuición.

La cuarentena y el encierro obligado que trajo este año poco convencional me llevaron a entrar en una conexión bellísima con mi útera. Conocí a muchas mujeres que proponían el empoderamiento menstrual y la revitalización de nuestro ciclo. La visibilización de la sangre y la genial propuesta del sangrado libre. La autonomía del placer y la liberación de ser mujer. Creo que es interesante que las escuchen con sus propias voces.

Recomiendo el contenido de estas 4 mujeres en instagram: @llenadevida_ sajeeva, @caro_paz, @cantarosagrado y @socializando.mi.vida, tienen un trabajo de consciencia, salud, amor y empoderamiento que es admirable.

Quedarnos con la cultura del dolor, el mal humor, las pastillas inhibidoras de las hormonas, la indisposición, la negación, el rechazo, el asco y la exclusión es negar por completo nuestra condición de mujer. La menstruación es un proceso espiritual que viene todos los meses a regalarnos conexión, sabiduría, desapego y purificación. Viene cada mes a decirnos quienes somos. Toda la información de afuera hace que perdamos el instinto. Que los gritos del dolor se alquimicen y que nuestra matriz estalle en floración. Nuestra cuerpa pide que escuchemos y no controlemos. Es urgente sacarnos la domesticación de la vagina. Entregarnos a todo el goce y el placer que nos habita es parte de hacernos mujeres. Que el dolor no se haga identidad, que también se vacíe desde tu útera, que se purguen las memorias, las experiencias que nos quitan nuestro poder, las herencias, el patriarcado y los paradigmas que nos llevan a este círculo vicioso de desencuentro. Y desde el vacío fértil de cada mes que aflore nuestro poder de mujer para crear la realidad que merecemos porque lo valemos.

Mantra compartido por Juli Sagués Molé en el retiro de Empoderamiento Menstrual organizado por Sajeeva Hurtado.

SER MUJER ES NUESTRO PODER

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