EL AMOR ROMÁNTICO.

Bienvenidas a un tema que es realmente un desafío en mi vida: las relaciones, y en este caso, sexo afectivas. Nací con un gran karma en mi casa astral n° 7, parte de mi aprendizaje en esta encarnación está ultra estimulado por las relaciones y la información que traen a mi vida. Y en materia pareja me declaro una completa novata. Si me seguís el rastro habrás notado que la única relación sexo afectiva que tuve en mi vida fue un fracaso. Obviamente todas las experiencias traen evolución y agradezco el aprendizaje de esos años compartidos, pero hoy puedo verme en retrospectiva y asumir, con toda la dignidad del mundo, que me encontré romantizando un vínculo violento y patriarcal, con abuso sexual incluido y muy romantizado. Asumir algo así luego de años y años de feminismo me costó otro par de años, pero nada mejor que aceptarse con todas las sombras, más en temporada Escorpio, para estar conscientes y presentes en las relaciones que vendrán.

En mi criterio vínculo violento y patriarcal es igual a amor romántico. Nacemos mujeres y crecemos estimuladas con la idea del príncipe azul que viene a rescatarnos de una villana, por lo general otra mujer. En las últimas semanas he consumido películas livianas y de pobre contenido -por mi falta de ganas de vincularme con pasión con la información que ingresa a mi cerebro- y todas fueron comedias románticas con el mismo argumento retrógrado. Todas las películas que vi, incluso estrenadas en este peculiar 2020, proponen a la protagonista mujer como una solterona que sufre la ausencia de una pareja, que romantiza un vínculo tóxico y que este ex está en una relación con una mujer más joven y más carnal (sexual y físicamente) que ellas. Parece una temática retro pero se sigue produciendo contenido que nos hace dependientes de una relación sexo afectiva que nos habilite como mujeres deseadas y activas en la sociedad. Los varones protagonistas muestran una disponibilidad sexual obvia y proponen literalmente que los hombres son sementales que buscan más acabadas que compañeras de vida. Al menos en el comienzo del relato. Me sorprende que al día de hoy sigan vigente estos guiones que siguen perpetuando el imaginario de mujer solterona y necesitada de un salvador que logre callar a sus madres y abuelas. Y que reduzcan a los varones a una eterna eyaculación fugaz con fobia al compromiso. Y si vamos a deconstruir el amor romántico que sea para ambas partes. Los varones pueden desear tener una relación a largo plazo sin tener vergüenza ni ser un capo viril y las mujeres no somos pedazos de carne ni princesas encerradas en la torre más alta que esperan que alguien venga a completarnos. Primero y principal porque ya estamos completas.

Suena repetido, cliché y muy vintage pero seguimos consumiendo en el entorno este ideal de amor romántico que se gestó en el mismísimo momento en el que las mujeres comenzamos a ser propiedad privada, allá por los inicios del sedentarismo. Los varones por aquel entonces necesitaban saber quienes eran sus hijxs y a cambio de protección y seguridad se instituyó la monogamia, solo para las mujeres y su rol gestante claro. Los hombres siempre pudieron hacer con su sexualidad lo que desearon, no así la otra mitad de la población. Ana de Miguel en su libro “Neoliberalismo sexual” propone unos párrafos sobre el amor romántico que merecen ser citados textualmente:

Hoy en día, cuando muchas teóricas se están preguntando con contundencia cuáles son los factores de reproducción de la desigualdad, está apareciendo con insistencia el amor romántico. Se puede explicar la presión social que sufren las jóvenes para desarrollar una identidad femenina determinada y cómo, al mismo tiempo, se niega la presión y se reinterpretan comportamientos colectivos bajo la forma de libre elección o el consentimiento.

La teórica feminista Alejandra Kollontai mantenía ya a principios del siglo XX que las mujeres no lograrían emanciparse hasta que no dejaran de colocar el amor como el fin prioritario de su vida. Y según sus palabras, “si una mujer tenía el corazón vacío su vida se le aparecía tan vacía como su corazón”.

¿Cuál sería hoy el problema con el amor? El problema, como casi siempre en las relaciones entre los géneros, residiría en la ausencia de la reciprocidad: para los chicos el fin de su vida nunca es el amor, es desarrollar su individualidad. Con esto no quiere decirse que el amor no sea importante para los varones. Dentro de ese proyecto de vida, el amor y formar una familia pueden tener un puesto relevante, pero siempre dentro de un proyecto global. Pues bien, en la actualidad numerosas teóricas continúan analizando la función del amor romántico y el miedo a no tener pareja como un mecanismo de reproducción de la subordinación de las mujeres a los varones. Algunos de estos análisis abordan las relaciones entre esta concepción del amor con la asunción de la doble jornada laboral e incluso con la aceptación de ciertas dosis de celos y violencia en las relaciones de pareja. ¿Es por conservar el amor y no estar “solas” -con el fracaso que eso significa para las mujeres en la sociedad patriarcal- por lo que las mujeres continúan sirviendo a los varones y estos se dejan servir?

La soledad y el celibato siempre han tenido una pésima reputación. Mejor mujer en relación y hombre sexualmente activo que realmente preguntarnos que es lo que deseamos en relaciones. Y siempre es mejor -que ninguna notificación en nuestro celular- tener cualquier app de citas que nos tire el salvavidas de estar con alguien, aunque sean unos segundos en Tinder. No conozco a hombres que les pregunten porque están solteros si son facheros ni a mujeres que sean naturalmente aceptadas como divas sexuales por la sociedad. ¿Qué es lo que se esconde en esta trama tan antigua que ha modelado las maneras y las formas de estar en una relación?

Ana de Miguel. Neoliberalismo sexual.

Esta data es tan ancestral que realmente desnudarnos de todos estos condicionamientos es un proceso que lleva tiempo, respeto y mucho auto amor. Ser sincerxs con nosotrxs mismxs y construir relaciones conscientes acorde a nuestros deseos y necesidades es una revolución. La decadencia del deber ser en el amor, el advenimiento de las relaciones sanas y el empoderamiento de la mujer, ya que su suerte no será relegada a su situación sentimental. Siempre expresé que mi relación fue una no relación, porque realmente no estaba disponible para entrar en este ámbito que siempre creí tan condicionado. Atravesar todo lo que hoy no deseo en una relación fue un tremendo aprendizaje y lejos de cerrarme a tener relaciones, me siento más disponible que nunca. No tengo la experiencia para compartirte otro tipo de relación sin la farsa del amor romántico pero si me he cuestionado cuál sería mi relación ideal consciente y siempre aparece la palabra libertad. La verdad es que nunca he sido poliamorosa pero siempre me he preguntado que ocurriría si le doy vía libre a mi Venus en Acuario en casa 7, digo ¿realmente la monogamia es una elección que haría desde un lugar consciente y presente? ¿o sigue siendo algo que aprendí moralmente en esta domesticación del patriarcado? ¿Cómo me relacionaría sin tantas capas de represión impuesta? ¿Es posible amar a más de una persona al mismo tiempo? ¿Cómo elegiría compartirme sin caer en la posesión y la propiedad privada heredada? Amo las preguntas, me hacen sentir viva y aunque esté lejos de la práctica te comparto la teoría, ¿Qué onda el poliamor?

Luciana Peker. Putita golosa.

Lo cierto es que el poliamor es una opción más dentro del mundo relaciones. Tiene mala fama, pero porque siempre lo tradicional se lleva las flores, es lo cómodo y conocido. Si hubiéramos nacido unos años antes del sedentarismo o si nunca hubiese existido tal vez estaríamos cuestionándonos por qué la monogamia sería una nueva opción a nuestras vidas poliamorosas ¿Quién sabe?

Creo que el miedo recurrente a estar solxs es un indicio de nuestra inmadurez para compartir la vida. Nadie llena los vacíos existenciales que nos esmeramos por mantener debajo de la alfombra y para mí la realidad es que aprendiendo a estar con nosotrxs mismxs es garantía de poder construir relaciones acorde a nuestra vibración y consciencia. Sin embargo con tal de no atravesar la soledad y la falta de sexo sostenemos relaciones tóxicas, sin potencial, por costumbre e incluso por deber. Siempre es mejor que atravesar procesos de desamor y reconexión con nuestro interior jugar la carta del clavo. Siempre un clavo saca a otro clavo y, sin ánimos de juzgar, para mí es la clara demostración de la irresponsabilidad afectiva que primero tenemos con nosotrxs mismxs y obviamente de la carga del amor romántico.

Lejos de gestar una hipótesis cerrada respecto a relaciones, creo que lo importante es darnos el espacio para conectar y crear desde la sinceridad, el amor, el respeto y la confianza relaciones que respondan a nuestra verdadera esencia. No tengo idea a donde me llevará mi nueva apertura en relaciones y eso es excitante. Seguramente seguiré sacándome capas de amor romántico que eliminaré con paciencia. La pregunta que resuena en mi interior es ¿Cómo se relaciona Carla ahora que expande su amor propio y desea compartirlo?

Por último te dejo más data para completar la teoría, la práctica siempre es tuya. Lo que resuene de toda la información es parte de tu voz interior. Aquí las cracks de @florfreijo y @lu.gaitan (instagrams).

Felices relaciones sanas y conscientes.


#mujersehace

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