ENERGÍA SEXUAL VITAL CREATIVA

La herencia del patriarcado nos ha limitado a vivir una sexualidad totalmente disociada de nuestra esencia. Nuestro inconsciente colectivo lleva mucho tiempo sosteniendo creencias paradigmáticas fundadas en la reproducción como fin total de la sexualidad y en la perversión o promiscuidad, obviamente de las mujeres, en caso de ser libres en este aspecto.

El sexo siempre fue sucio, perverso, oculto, un misterio, y la falta de información, el pudor, las raíces tan profundas de la gestación como única funcionalidad, la culpa, la vergüenza, la falta de exploración nos han castrado física, mental y espiritualmente. Lo cierto es que nadie puede negar que el sexo se goza, y cuando se caen las bombachas de castidad y emerge la curiosidad comienza el despertar de nuestra energía más power de la vida.

Siempre me pareció extraño que sea tan normal escuchar una discusión con gran magnitud de violencia del vecino con naturalidad, y sin embargo, si esta escucha implica placer es una perversión desagradable. Y con esto no digo que no se respete la intimidad de cada quien pero hemos normalizado la censura de la sexualidad. Nuestros padres probablemente nos taparon los ojos cuando habían escenas de contacto físico en la televisión y fuimos entendiendo que eso estaba mal y que estaba prohibido. Y no hay nada más horroroso que asumir a tus padres teniendo relaciones sexuales y la verdad es que somos hijes de ese encuentro tan reprimido y oculto. Tus padres tuvieron sexo para que hoy estés leyendo este artículo y no hay nada de malo en ello, ni sucio, ni perverso (hablando de un encuentro consentido). Reconciliarnos con la sexualidad de nuestrxs padres los hace seres sexuales y nos permite luego ser personas sexuadas. Ahora que lo pienso, estamos constantemente rechazando la energía sexual vital que nos dio la vida. ¿Cómo podemos construir una sexualidad sincera sin primero hacer las paces con la sexualidad de mamá y papá? En el origen ya hay una represión enorme.

Además hemos sido divididas históricamente en la madre y la puta. A medida que vamos creciendo se van despertando estos arquetipos y las posibilidades son: no voy a tener sexo porque dirán que soy una puta o me sentiré como tal y no voy a tener sexo por miedo a quedar embarazada. O más bien, tengo sexo y queda este registro primario, el miedo a la maternidad o la sensación de la puta. La sexualidad se limitó a este encasillamiento y romper ese límite implica despertar de la matrix. La libertad sexual de la mujer está tan castrada que reorganizar nuestra útera es conectar con nuestra esencia para poder crear algo acorde a no estar en constante represión exterior e interior. Se nos heredó que debemos estar disponibles y complacientes, que nuestro ritmo no es tan importante como conseguir una eyaculación masculina y que estar insatisfechas es nuestro problema. Lo cierto es que estamos inmersas en un sistema falocéntrico que nos limita el placer y la libertad. Se nos enseña implícitamente con el silencio que la sexualidad es patriarcal, porque es el sistema dominante sobre nuestras cuerpas. Y se nos enseña con las noticias del día que nuestros límites son frágiles y vulnerables, y que es normal que los trascienda sin consentimiento un hombre desconocido o tu pareja avalando el amor romántico que nos quemó los sesos -hay una entrada disponible sobre el Amor romántico que recomiendo para completar esta lectura. Pero no se nos enseña sobre responsabilidad (y no va con ponerse un preservativo nada más), sobre auto cuidado, sobre auto amor y sobre el placer.

Nuestra maravillosa anatomía está diseñada para sentir placer inagotablemente pero es un gran misterio. Porque para entrar en todo ese universo que llevamos en nuestra útera hay que matar a la castración como educación y hay que matar a la víctima que llevamos dentro. Estar siempre identificadas con el dolor, con el abuso, con el acoso y con el miedo nos hace seguir inmersas en este círculo vicioso que nos convence de alguna manera que el patriarcado es el sistema vigente. Y lo es, solo que al cambiar el chip y matar a la víctima que hay en nuestras úteras solo queda abrirnos al placer. Y ese es el acto más revolucionario que como mujeres podemos ejercer y que por fin caiga el patriarcado. Identificarnos con el placer es un acto revolucionario. El placer y el dolor son dos caras de la misma moneda. Depende de nosotras comenzar a quitarnos todo lo que nos hizo creer que nuestro placer es negociable. Porque nuestro placer primariamente es nuestro y solo en primera persona se puede acceder al despertar de esta energía genuina y evolucionante. Hay que darse el permiso para disfrutar, hacerse responsable del placer y que no dependa de la aprobación de otrx ni de que mi compañero lo haga “bien”. Y todo este empoderamiento empieza por dentro.

La realidad es que muy lejos de algo sucio, perverso y patriarcal conectar con nuestra sexualidad puede llevarnos a estados elevados de consciencia. La energía sexual es la energía de la vitalidad y la creatividad. Es verdad que la sexualidad en la cultura occidental ha sido una carrera al orgasmo y no a la presencia del proceso, se ha limitado a la fricción genital sin la totalidad de nuestra corporalidad y ha sido un mecanismo de descarga y no una práctica espiritual. Si esta energía es capaz de darnos mayor vitalidad y ser una fuente de creatividad por supuesto que me rendiría a ella y a su culto con la entrega que primero implica en mi campo energético. Para ello solo basta asumir que estamos llenas de placer, de vida y de creación.

A continuación te compartiré las primeras páginas del libro “Amor curativo a través del Tao. Cultivando la energía sexual femenina” de Mahtak Chía y Mameewam Chía para conectar con esta visión de la energía sexual y su repercusión en nuestra salud física, emocional y energética.

Cuando vivimos nuestra sexualidad complaciendo, disociadas de nuestro placer y de nuestra cuerpa estamos cediendo nuestra vitalidad. Que otrx, (sea pareja o no) se masturbe con nuestras vaginas en su tiempo, ritmo y placer, ya no se trata de hacerle el favor de que alcance un orgasmo de descarga, se trata de resignar nuestra fuerza vital y creativa. Los encuentros sexuales con consciencia y presencia no deberían drenarnos, esta claro en las páginas propuestas que nuestra mayor pérdida energética es durante la menstruación y no así en el coito. El sexo debería recargarnos de una vitalidad expansiva, llenarnos de placer y vida. Sin embargo, muchas veces funciona como un vampiro energético. Siempre que hablo acerca de sexualidad comparto que fue allí donde pude verme de frente y asumir que había entregado mi fuego interior y que terminó apagándose. Puedo hacerme cargo y responsable de mis represiones, pero no quita que dejarme penetrar durante tanto tiempo por el patriarcado en forma de relación estable haya terminado matando mi energía vital. De hecho fue el período que menos expresé mi creatividad y con la mayor humildad asumo que es una cualidad que amo de mí misma. Por eso compartir mi energía vital ya no es sostener los orgasmos de un hombre ni una calentura pasajera de descarga, de drenaje vital. La responsabilidad con nosotras mismas, física y afectiva, debería ser lo primero que nos vibre en la puerta de nuestras vaginas. Solo de esa manera podemos cuidarnos y gozarnos como lo merecemos y valemos.

Actualmente estoy haciendo un taller de Tantra que me ha ayudado sin dudas a ponerle cuerpa a todo esto, a liberar todo el placer que me habita y a gozarme la existencia. La mujer poderosa a cargo es @valeria_collado__ en instagram y entre apuntes anoté: ” El Tantra despierta la energía sexual, activa la vitalidad. Te conecta con la alegría, la energía de estar viva. Te conecta también con la energía sexual vital de todo lo que te rodea, la tierra, la naturaleza, los seres vivos y todo lo que fluye a través de ella. Como resultado también se activa tu energía creativa. El movimiento de la energía vital en todo el cuerpo crea un estado orgásmico integral (…)” Que maravilla ¿no? Todo este placer es nuestro y habita dentro nuestro y siempre ha estado allí. En esta invitación al camino de la muerte constante del yo, para navegar en esta búsqueda de la unicidad, el tantra es la danza de la existencia. Jamás había sentido este caudal de placer en las pequeñas cosas o hábitos cotidianos. Para mí ha sido la apertura a estar disponible a gozarme la vida. Activo mi energía sexual vital creativa con mi respiración y mi cuerpa célibe. La castidad me ha llevado a hacerme dueña de mi energía, a notar cuánto me pertenece el placer que me corre por las venas y a ser consciente y responsable con mi potencial de energía vital creativa. Compartir mi sexualidad como un acto mecánico me inhibe la líbido. La descarga se siente fría y vacía, no se compara al despertar de toda esta vitalidad que se alberga en las profundidades de nuestros primeros chakras. Aunque tampoco es motivo de descarte, digo, mediante la masturbación o el coito pueden haber descargas que sean parte de la búsqueda del momento y no hay drama con eso. Lo lindo está es abrirse a más posibilidades y a la elección presente. Jamás me había sentido tan consciente del poder de mi sexualidad y parirme desde el placer, la presencia y la respiración ha sido la muerte a todo lo que conocía anteriormente. Animarme a crear mi sexualidad desde un lugar muy genuino que trae como consecuencia mi despertar espiritual ha sido un acto revolucionario. Y ha ocurrido en soledad, porque despertar la energía sexual no implica sexo con penetración al mejor estilo mete y saca, orgasmos de película porno y 30 poses diferentes que avalen que re sabes tener sexo o pasar horas masturbándote, es mucho más interno, profundo, sanador y expansivo. Y nos pertenece a cada una individualmente y se potencia compartida con consciencia.

Habitar la sexualidad con consciencia es un acto de amor a nosotras mismas y de respeto a toda la vida, el placer y la creación que llevamos dentro. Seamos soberanas de nuestro placer identificándonos con él y abriéndole paso. Seamos responsables de nuestra energía vital y que sea un modo de vida gozarnos la existencia para crear todo lo que deseamos. Porque lo merecemos y valemos.


El Tantra directamente por estas diosas del Olimpo. Te comparto estas entrevistas del bien para que puedas seguir llenándote de esta vibra revolucionaria.

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