BENDITO PLACER #1

La primera búsqueda por la web que me acercó a la definición de placer fue la del diccionario y propone: “satisfacción o sensación agradable producida por algo”. Wikipedia amplia el panorama y dice: “El placer puede ser definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando un individuo consciente satisface plenamente alguna necesidad: bebida, en el caso de la sed; comida, en el caso del hambre; descanso (sueño), para la fatiga; compañía para la soledad; sexo para la libido; diversión (entretenimiento), para el aburrimiento; y conocimientos (científicos o no científicos) o cultura (diferentes tipos de arte) para la ignorancia, la curiosidad y la necesidad de desarrollar las capacidades. La naturaleza suele asociar la sensación de placer con algún beneficio para la especie y la Filosofía lo clasifica entre los tipos posibles de felicidad. Se suele considerar a corto plazo como un gusto momentáneo, y a largo plazo como bienestar. Las primeras satisfacciones que menciona wikipedia son, nada más ni nada menos, que las necesidades básicas; comer, beber y dormir. Entonces podríamos hablar del placer como una necesidad básica ¿No?

TAURO STYLE

La energía del mandala zodiacal que nos invita a ser conscientes de nuestras necesidades básicas y la percepción de los 5 sentidos es Tauro. Darle lugar al placer en nuestra vida suena agradable y muy convincente, pero realmente ¿cuánto nos permitimos sentir placer en nuestra rutina diaria? Sentir placer y estar atenta a los estímulos sensoriales implica estar en el presente, hecha carne aquí y ahora. Lamentablemente la rutina nos devora y somos arrasadxs por el sistema que demanda sin descanso. Siendo sinceras ¿Cuánto tiempo estamos conscientes de estar viviendo el presente? Muchas veces a lo primero que renunciamos es a nuestro placer diario hundidas en el deber y el hacer y nos damos gustos momentáneos a corto plazo, ráfagas de placer, orgasmos de descarga energética con los que nos conformamos sin tener en cuenta que podríamos hacer del bienestar constante un estilo de vida.

PASADO PISADO

El placer siempre ha tenido mala fama. En la antigüedad el hedonismo fue consagrado como un pecado mortal y el cristianismo se encargó de básicamente multar con pena de infierno a quienes se dejaban poseer por el placer. Digo, ni bacanales orgiásticas donde nadie hacía nada más que comer, beber y coger todo el día y todo al mismo tiempo en un mismo lugar, ni la castración de la satisfacción. Creo que con el tiempo empezamos a asimilar al placer como algo sucio y prohibido por este pasado tan opuesto entre sí. Suena muy lejano pero fue el comienzo de muchos modelos sociales que siguen vigentes al día de hoy. Quitarnos estás antiguas verdades, paradigmas, pecados mortales del insconsciente colectivo tarda mucho tiempo.

La vida basada en el bienestar sigue en extinción. Creo que todo debería darnos placer. Nos acostumbramos a que el trabajo tiene que ser duro y con esfuerzo, que el sexo debe ser rápido y despersonalizado, a comer de paso, nos olvidamos de tomar agua y el descanso real es ínfimo. Los momentos de ocio, de entretenimiento y de sensibilidad artística son para vagxs que no hacen nada y pierden el tiempo y la felicidad parece estar en todo lo que nos haga producir dinero, sin importar lo que realmente estamos haciendo, ni como, ni donde. Somos presxs de un sistema que lo primero que se comió fue el placer.

¿MUJER ES PLACER?

Ni hablar del placer siendo mujer. Nacemos con el supuesto pecado original porque una mujer llamada Eva se dejó seducir por el hedonismo de una manzana prohibida. No estar viviendo en el paraíso es culpa de una mujer. Nacemos castradas por el patriarcado y una historia misógina que nos ha hecho identificarnos con el dolor, la cara opuesta del placer. Soportamos muertes, violaciones, acoso y toda la brutalidad que llevamos en nuestras cuerpas y que almacenamos en nuestros úteros, nuestro centro sexual sagrado. Menstruar duele, parir duele, ser eróticas está mal visto, nuestra sexualidad recién comienza a tener mayor aceptación social junto con la decisión de gestar o no y hay quienes proyectan aún el placer en otra persona. El placer que llevamos dentro parece ser un mito o un flash informativo que solo juega cuando se fricciona el botoncito del bien. La verdad es que nuestro útero es un centro de inagotable placer, detrás de todo el dolor que creemos padecer por el simple hecho de ser mujeres, se alberga todo el bienestar que merecemos y valemos.

RE-EDUCACIÓN UTERINA

El libro “Pariremos con placer” de Casilda Rodrigañez es de lectura obligada para al menos empezar a cuestionarnos porque todo lo que involucra naturaleza de mujer debe doler. El útero late, es nuestro segundo corazón y como tal hay que devolverle su vitalidad. Citaré párrafos para comenzar a barrer de nuestra experiencia y consciencia el dolor y comenzar a naturalizar el placer.

“El estado normal de la mujer es tener el útero relajado y suelto, que tiembla o tintinea, y se mueve rítmicamente y no con espasmos o contracciones violentas. Creo que hay 3 cosas básicas importantes para recuperar el útero.

Una es el propio orgasmo, sea cual sea su origen, que siempre “se opone a la coraza” y propicia la reconexión. A fuerza de latir, el útero deshace la tensión y pierde el estado de rigidez, y a fuerza de expandir el latido de placer acaba por alcanzar nuestra consciencia, nuestro neocortex. El orgasmo es la principal vía de “rehabilitación” del útero. El saberlo además intensifica la eficacia del proceso de rehabilitación.

La segunda cuestión básica para la recuperación del útero, es el cambio de actitud en general ante el placer. Es necesario, sobre todo para las mujeres, cultivar -en el sentido de hacer verdadera cultura- el reconocimiento de la función orgánica del placer; una cultura que vaya más allá del mero rechazo al destino tradicional de sufridoras. Que ponga el placer en el lugar que tiene en la vida. Porque no sólo se trata de acabar con la vieja resignación tradicional, y de que el placer ya no sea pecado, ni sea “malo”. Se trata de entender que el placer no es algo aleatorio o prescindible, que pueda y deba esperar frente a otras cosas (responsabilidades profesionales, hijxs, etc) que sí consideramos imprescindibles o necesarias. Como todo lo que se produce en el cuerpo, el placer no se produce porque sí sino que tiene una función de regulación fisiológica y psíquica. Es necesario que las mujeres tengamos una actitud de reconocimiento del placer que mana de nuestro cuerpo. Sin el placer no es posible la percepción corporal ni la reconexión. Sin el placer el cuerpo queda despiezado. Reconocer el placer es “soltar” la inhibición inconsciente y automática, socialmente adquirida.

En tercer lugar, la recuperación del útero se propicia también desde el neocórtex, conociendo la función del útero. Cuanto más sepamos, más nos empaparemos de la sexualidad uterina, más facilitaremos la reconexión. Si el neocórtex ha sido el camino de la inhibición, por donde la moral y el orden sexual alcanzan nuestros cuerpos y logran nuestra propia autoinhibición del deseo, también puede ser lo contrario (de hecho la pornografía que excita los cuerpos, lo hace a través del neocórtex):

-Visualizar el útero. Deberíamos de tener dibujos de úteros en las paredes de nuestros cuartos (¡no en sección transversal por favor! sino enteros y vivos)

-Pensar en el útero; pensar, sentir y percibir desde el útero.

-Recuperar el lenguaje del placer que hace referencia a las pulsiones, a las conexiones, y a sus procesos de expansión. Podemos empezar por recuperar el lenguaje simbólico del neolítico.

No hay metodología para la recuperación del útero. Cada una de nosotras está donde está, y cada una debe confiar en su cuerpo y dejar que le guíe. Todo lo aquí escrito son tan solo sugerencias de prácticas antiguas o contemporáneas”

Este tema hermoso da para debatir, investigar y proponer infinidad de contenido. Para continuar desglosando este mundo tan necesario en nuestras vidas, y profundizar en la sexualidad integrada desde el tantra y el tao, el orgasmo de pico y el de valle y más reflexiones que nos inviten a hacernos dueñas de nuestro placer en constante asimilación te invito a leer la continuación de este post.

Dale amor, calor y relajación a tu centro sexual creativo y vital. Que tu útero flote como una medusa y de esa manera rompamos con el deber de doler. Podes empezar reconociendo su posición, contrae el ano, el útero se apoya en zona de atrás y unos dedos debajo del ombligo, vas a sentir unas cosquillitas internas que se sienten muy bien. Ese tope de sensaciones es tu útero, si solo este estimulo te hace sentirlo y sonreír, nuestros úteros libres de dolor nos llevarán al éxtasis de placer, en la menstruación, en el parto, en la sexualidad y en el movimiento de vientre, en lo que desees gestar desde y para tu placer personal. Vamos por ello.

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