BENDITO PLACER #2

Porque lo prometido es deuda, aquí está la segunda parte del post que viene a reivindicar el placer femenino. Si aún no has leído el anterior, podés buscarlo con el mismo nombre y darte unos minutos de conexión con tu cuerpa, con tus creencias y con tu experiencia. Habiendo transitado las incógnitas referidas al placer y la reconexión uterina en el post anterior, hoy quiero llevarlas directo al orgasmo.

Lo cierto es que la sexualidad femenina siempre fue una incógnita y el orgasmo un deber. Las conversaciones con amigas respecto a temas como masturbación, orgasmo y libertad sexual, me ayudaron a no sentirme sola en esta búsqueda por mi verdad, sin embargo el número de amigas disponible para hacerlo con apertura, sinceridad y consciencia siempre fue escaso.

Mi primer orgasmo lo tuve justo antes de cumplir los 12 y de tener mi primera menstruación. La culpa y la vergüenza mantuvieron el auto goce durante años en el clóset. Luego tuve relaciones sexuales por primera vez a los 25, una relación tóxica y abusiva que destruyó mi conexión conmigo misma y con la sexualidad. Los compartires espontáneos jamás me generaron un orgasmo y toda esta mezcla experiencial me llevó a investigarme y a trascender lo que se ve en las películas, lo que se habla con superficialidad y el disfraz que nos ponemos de goce conformista también patrocinado por el sistema patriarcal.

Recientemente la sexualidad femenina ha cobrado mayor visibilidad, no solo en contenidos audiovisuales, sino también en debates y redes sociales. No es para nada distópico encontrarse a una mujer que nunca ha tenido un orgasmo, sin embargo, en vez de mover los cimientos patriarcales que colocan a una mujer en ese lugar, se la tilda de frígida y de incapaz. La anorgasmia es una posibilidad y debería vivirse con menos tabú. Que tan lejano a no haber tenido nunca un orgasmo es fingir tenerlos. Me parece importante que todas podamos compartir con sinceridad y apertura como vivimos y nos abrimos a la experiencia sexual. En el sexo nos encontramos con todas nuestras virtudes, desafíos, deseos, frustraciones, miedos, acciones y estar alineadas con nuestra esencia sexual es también entregarnos a nosotras mismas. Entonces si nunca tuviste un orgasmo, si muchas veces fingiste, si solo logras tenerlo con determinada práctica, si no te gusta autocomplacerte o jamás lo has hecho, si tenés muchos orgasmos seguidos o si es un estado constante está bueno que lo vivas con tu cuerpa y no te limite como debería ser. Durante mucho tiempo esto fue un terreno desconocido, olvidado, reprimido, negado y para eso @lunaencasaocho viene del inframundo a eliminar para iluminar. Pero sobre todo para que sea cual fuera tu experiencia te sientas cómoda con vos misma y puedas expresarlo con libertad.

About Orgasmo

¿De acabar se trata?

Nuestra sexualidad es tan falocéntrica que llamamos a la acción de experimentar un orgasmo “acabar”. La realidad es que nuestra fisionomía nos permite tener múltiples orgasmos. Un pene que eyacula necesita tiempo para recomponerse, indiferente si son segundos, minutos u horas y si usa preservativo implica el cambio del mismo, por lo que el hombre sin dudas acaba. La eyaculación es el gasto energético más grande en la fisionomía masculina y pensando en todo esto, sin dudas el hombre cuando experimenta un orgasmo “acaba”. Puede volver a empezar cuando lo desee, pero acaba.

Nuestra sexualidad es vista, hablada y experimentada desde esta perspectiva eyaculatoria. Si tomáramos el poder orgásmico que nos corresponde y nos habita, no tendríamos porque estar persiguiendo la eyaculación ni tampoco concentrarnos en conseguir un final feliz, porque no acabamos, tenemos orgasmos. El lenguaje es una fiel sinapsis de nuestra manera de comprender las cosas y esa programación no es para cuerpas con vulvas. Si comprendiéramos la cantidad de zonas erógenas, la cantidad de terminaciones nerviosas que tenemos solo en el clítoris, si diéramos vuelta la perspectiva de nuestro bienestar sexual y pudiéramos abrirnos a ser un canal de placer estoy segura de que se extinguiría el patriarcado. Mujeres poderosas, libres, conectando con sus deseos e inagotable capacidad de sentir placer… La muerte total de la estructura patriarcal.

Las mujeres no acabamos, podemos experimentar orgasmos una y otra vez. Así estamos diseñadas. Nos han hecho creer que tenemos que estar disponibles a esa carrera in crecendo de la eyaculación, pero no es así. Sueño con el día en que pueda disfrutar de mi naturaleza multiorgásmica, porque siento que será el día en que rompí mis barreras, juicios, tabúes y toda la desconexión con la que nos lavan el cerebro a diario para habitar nuestras cuerpas de mujer y no morir en el intento. Creo que justamente morir es la única posibilidad de quitarse estas creencias de nuestra esencia y bien renacidas crearnos en esa marea de placer que cada mujer es.

Orgasmo de pico

Un orgasmo de pico es una descarga eléctrica en la zona genital. De corta duración, es lo que todxs conocemos como tener un orgasmo. En esa persecución al “final” nos aseguramos lograr unos segundos de bienestar y liberar felicidad en nuestras sábanas.

La mayoría de mis orgasmos hasta que comencé está búsqueda de conexión real conmigo misma fueron lapsos cortos de tiempo. En mis encuentros de autoamor muchas veces me sentí feliz, otras necesitaba sacarme energía del cuerpo, otras fueron indiferentes. Es importante vivir cada orgasmo con la información que trae, incluso no lograrlo. Muchas veces me exigí a mi misma llegar ahí, porque entendía como placer tener esos segundos de descarga y en el camino me perdí en el deber una y otra vez. Comencé a preguntarme ¿Qué es el placer para mí? ¿Cómo tránsito ese camino de placer? ¿Qué significa tener o no una descarga energética en mi cuerpa? ¿Cómo habito el placer?¿Estoy pensando solo en conseguir un orgasmo? ¿Estoy pensando? ¿Qué estoy sintiendo?

Le quite al orgasmo la supremacía del placer y no porque no me encante sentirlo y vivirlo, sino porque lo estaba habitando cómo una descarga irresponsable conmigo misma. A veces tener un orgasmo no es sinónimo de placer. Se puede descargar energía de otros modos y esos segundos son tan efímeros que no llenarán mi vida de placer si no se cómo utilizar mi poder sexual en la vida misma. Todo el universo que se ha creado en torno a la sexualidad, el orgasmo y el deber es tan superficial y está tan programado que lejos de conectarnos nos convierten en máquinas orgásmicas, en hipódromos de apuestas y en una careta de lo que hemos consumido consciente e inconscientemente en la sexualidad falocéntrica coitocentrista patriarcal.

Hace unos días hablando con una amiga, nos contábamos como algunas escenas del típico porno patriarcal violento producían excitación inexplicable. Esto también responde a una programación, información que traduce nuestro cerebro, que ya está reconocida como sexo y zaz, humedad. Pero no es un estímulo real. Si alguien desea de ese modo conscientemente la mejor, que cada una haga lo que quiera, pero fue curioso notar como muchas veces sentí culpa por una excitación totalmente extranjera. Jamás me gustaría que me traten de esa manera, sin embargo estás conexiones que el neocortex cerebral identifica como estímulos excitantes ameritan de una reprogramación urgente generando otra imagen de la sexualidad. ¿Por qué soportaríamos violencia sexual tan romantizada y naturalizada? Estas construcciones retrógradas y milenarias que traducimos como sexualidad nos llevan a seguir habitándolas a veces con tanta naturalidad que nos parece vanguardista estar hablando recién en el año 2021 sobre consentimiento y libertad sexual femenina. Todo es un proceso.

Orgasmo de valle.

Un viaje de ida, un antes y un después en la exploración de mi excitación. Jamás he experimentado esto en pareja y me encantaría compartir este gran hallazgo en algún momento. Existe en el viaje de la estimulación un momento que se llama “punto de no retorno”. El devenir es el orgasmo de pico si se acelera el movimiento y hay una necesidad urgente de descarga. Se siente bien, nadie lo niega. Pero que pasaría si en ese punto de no retorno se eternizara ese 95% de placer. Quiero decir en vez de subir la velocidad y llegar rápido al 100, la invitación es a quedarte en una marea constante de placer.

Nos movemos constantemente de un punto a otro, a objetivos concretos, el deseo es llegar a la meta y mientras más rápido se logre es sinónimo de éxito. Así nos movemos en la vida misma y en la sexualidad también. Siempre termina ganando la ansiedad. La quietud, la lentitud, la prolongación del tiempo, la conexión total, en cambio, son sinónimos de peligro y aburrimiento. Es más asertivo llegar al pico y gozar 5 segundos que hacer del orgasmo un estado indeterminado. ¿Por qué?

Actualmente puedo discernir y si activo directamente mi energía sexual en mis genitales, la mayoría de las veces es para expandir mi energía. Un estado de trance total. No quiere decir que no experimente esporádicamente un orgasmo de pico, la mayoría de las veces viendo, oyendo, sientiendo estímulos del exterior con alguna propuesta de la web xconfessions pero es superficial, cerebral, impuesto externamente. Si estoy en conexión conmigo misma no deseo sacarme rápido del cuerpo ese estado de total rendición y entrega.

Ponerlo en práctica

Me parece primordial a la hora de darnos placer a nosotras mismas que nos tratemos de la misma manera que nos gustaría que nos traten. La práctica de mirarse y aceptarse es una total revolución a todos los arquetipos de belleza que nos adoctrinan y aseguran que no somos consumibles. Y en buena hora, porque no somos objetos. Al mirarte desnuda y aceptar toda tu fisicalidad hay mayor disponibilidad para trascender el cuerpo físico y entregarse a la existencia. Suena utópico, pero probemos. La mente siempre juega una mala pasada y capaz te sientas absurda de flashear con un post que leíste en la web, no te maltrates por pensar así, solo intentá traerte al presente. Esos pensamientos existen solo si les das lugar y para ganar espacio mejor llevarte a la totalidad de tu piel. Acariciá tus manos y que ellas te muestren el viaje a tus zonas erógenas, no caigas directo en tu vagina. Mientras exploras tu cuerpa, relajá la mandíbula, dejá que caiga. La boca y la vagina están conectadas, tratá de relajarla, podés ayudarte pasando tu lengua por toda su dimensión y explorar lugares nuevos. No dejes de acariciar tu piel sutilmente mientras vas relajando tu boca y por ende tu vagina. Hay zonas erógenas claves y saldrá un post sobre esto, pero cada mujer es diferente y saber cuáles son las tuyas es tu investigación. Los pechos son un punto clave para abrir nuestra disponibilidad a la sexualidad, no los olvides. Vas a inhalar y vas exhalar con un suspiro, aflojando más la mandíbula y vas a dejar que el sonido de la letra “A” viaje hasta tu vagina. Prestá atención al recorrido del oxígeno. Acariciá tu panza, tus caderas, tus glúteos, antes de investigar tu vulva. Cuando estés es la estimulación de tus genitales, recordá que no hay una carrera al orgasmo. En nuestro centro sexual se albergan memorias y emociones. A veces para llegar al placer hay que destapar otras emociones allí guardadas. Y aprender a darles voz, luz y libertad es también un acto de amor propio. Si acariciandote sentís frustración, angustia, presión, no es más que una manifestación que necesita atención y amor. No todo es una carrera al orgasmo, repito. Cuando sientas que estás en ese clímax, a punto de alcanzar un orgasmo de pico, disminuí la velocidad, no abandones la respiración, no contraigas tus músculos, estás entera toda para vos y no hay que descargar nada, solo hay que habitarse. Quédate en esa sensación agradable, ese bienestar es tuyo, deja que se expandan las sensaciones y que dure lo que tenga que durar. Agradecete a vos misma dejarte entrar en tu propia sintonía del placer.

Que el camino del placer sea habitarse con consciencia y presencia. Date tu tiempo y cuando estés lista vas a saber cómo llegar a él. Que nuestra sexualidad sea la revelación amorosa de nuestra salvaje y vital energía. Así las experiencias compartidas también serán libres y expansivas. Felices orgasmos hoy y siempre.

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